
Los instrumentos del satélite SOHO, también dedicado al estudio de nuestra estrella, confirmaron que la explosión había producido una eyección de masa coronal muy rápida. La fulguración se produjo en una región activa del sol, la mancha solar 1158, que según la NASA está creciendo a gran velocidad. El resultado es que millones de toneladas de partículas de plasma salieron del Sol a una velocidad superior a un millón de kilómetros por hora, provocando una tormenta geomagnética al interactuar con el campo magnético terrestre de nuestro planeta.
La tormenta solar más severa registrada a lo largo de la historia ocurrió en 1859, y se conoce como fulguración de Carrington o evento Carrington. Esa explosión causó fallos electromagnéticos a lo largo de todo el mundo, y aparecieron auroras en latitudes tan inusuales como el ecuador.
Fuente
0 comentarios:
Publicar un comentario