La explosión de una estrella al final de su vida, esparciendo los
bloques fundamentales de la vida en todas las direcciones del universo. A
eso llamamos supernova. Tomen un único evento por galaxia cada 100 de
nuestros años terrestres, consideren que hay al menos 100.000 millones
de galaxias en el universo observable. Pero sigamos haciendo números,
tomando 10.000 millones de años como el tiempo en el que el cosmos ha
tenido la capacidad de formar estrellas hasta la actualidad; junten
todos esos números mareantes, imaginen incontables fogonazos, cada uno
eclipsando el brillo de toda una galaxia, cada uno preparando su pequeña
parcela de cosmos para la vida.
Esto ha hecho el Dr. Richard Mushotzky del Space Flight Center de la
Nasa. Las conclusiones nos dan una frecuencia de 1000 millones de
supernovas al año, o lo que es lo mismo, 30 supernovas por segundo en el
universo observable.
La Supernova 1987A, descubierta en ese mismo año, es la explosión
más cercana a la Tierra detectada desde el año 1604. Situada en la Gran
Nube de Magallanes, no solo ha despedido grandes cantidades de hidrógeno
al espacio, helio, oxígeno, nitrógeno, azufre, hierro y silicio han
pasado al medio interestelar.
El telescopio espacial Hubble ha estado observándola en el espectro
óptico, ultravioleta y en el infrarrojo cercano, permitiendo medir la
velocidad y composición del material eyectado, así como la cantidad de
energía y de materiales pesados que se depositan en la galaxia donde
ocurre el evento.
Todas estas observaciones nos están permitiendo ver la evolución de
la supernova y la interacción de los materiales que despide con su
entorno más cercano. Además estamos viendo los cambios en una escala de
tiempo humano, algo sin precedentes hasta la fecha.
Entender estos procesos es entender el proceso evolutivo del cosmos.
Averiguar como una violenta explosión estelar cambia y modela la
evolución de galaxias como la nuestra es aprender sobre nuestra propia
evolución.
UM Científica adhiere a la celebración de: "2014. Año Internacional de la Cristalografía". Proclamado por La Asamblea General de Naciones Unidas, IYCr2014, conmemorando de esta manera, no solo el centenario de la difracción de rayos X como herramienta para el estudio de la materia cristalina, sino también el 400 aniversario de la observación de simetría en los cristales de hielo (Kepler,1611), que dio comienzo al estudio profundo de la simetría en los materiales.
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