martes, 8 de enero de 2013

Calculan que hay 17 mil millones de planetas como la Tierra

 
Los astrónomos calculan que una de cada seis estrellas en nuestra galaxia tiene en órbita un planeta de tamaño similar al de la Tierra. Ello significa que hay por lo menos 17.000 millones de planetas parecidos al nuestro.

Empero, no significa que esos planetas sean habitables, pero es un síntoma esperanzador para los científicos que buscan mundos como el nuestro.

Dos grupos independientes obtuvieron cálculos similares tras un nuevo análisis de los datos aportados por el telescopio Kepler de la NASA, lanzado en el 2009 para seguir el movimiento de otros planetas. Las conclusiones fueron presentadas ayer en la Sociedad Astronómica Estadounidense de Long Beach, en California.

El objetivo ha sido desde hace tiempo descubrir un planeta de tamaño similar a la Tierra situado en la llamada zona Ricitos de Oro, un margen que no es demasiado caliente ni demasiado frío, y donde podría haber agua en forma líquida.

Por otra parte, astrónomos estadounidenses encontraron seis cometas en estrellas lejanas, según un estudio presentado ayer en la asamblea anual de la Sociedad Astronómica Estadounidense (AAS, por sus siglas en inglés) en Long Beach, estado de California.

El estudio fue realizado por un equipo liderado por Barry Welsh de la Universidad de California, en Berkeley, Estados Unidos, según reportó la agencia alemana DPA.

Los cometas son aglomerados de hielo y polvo que aparecen frecuentemente en nuestro Sistema Solar. Estas "bolas de nieve sucia" tienen un diámetro de cinco a 20 kilómetros. Por lo general, trazan su recorrido lejos del Sol. Pero si se salen de órbita y se acercan al Sol, se derriten y forman una enorme cola con el material que se desprende de ellos.

El material de esta larga nube de gas y polvo puede absorber la luz de las estrellas en determinadas longitudes de onda, lo que deja líneas oscuras características en el espectro de la luz de las estrellas.

De esta forma, el equipo liderado por Welsh encontró cometas en un total de seis estrellas en tres campañas de observación. No se trata del primer descubrimiento de cometas fuera del Sistema Solar o exocometas pues ya se conocían cuatro.

"Los exocometas son más fáciles de encontrar y más frecuentemente de lo que se pensaba hasta ahora", explicó Welsh en su informe.

Los astrónomos investigaron estrellas jóvenes del tipo espectral A, que tienen sólo cinco millones de años. Los astrónomos no observaron planetas en estas estrellas, sin embargo, estos jóvenes soles están rodeados de grandes discos de gas y polvo de los que suelen formarse planetas.

Además, los planetas -aún no descubiertos- tienen que haber arrojado a los cometas de su órbita original de modo que pudieran acercarse lo suficiente a su respectiva estrella para derretirse.

Welsh parte de la base de que con instrumentos optimizados se pueden detectar cometas en estrellas más antiguas del tipo espectral G y F, en las que fueron detectadas hasta ahora más de 850 exoplanetas.

Un asteroide rozará la Tierra el próximo 15 de febrero

 

La Agencia Espacial Europea informó que para el próximo viernes 15 de febrero se tiene previsto el paso de un asteroide entre la Tierra y la Luna, a sólo 22 mil kilómetros de la primera. 

"Pasará muy cerca pero no va a impactar la Tierra, eso lo sabemos. Va a pasar por la órbita de nuestros satélites, los que toman imágenes meteorológicas y los de GPS, pero es poco probable que choque contra ellos", calculó Chad Myers, experto climático a la cadena CNN.
Asimismo, este asteroide también estará cerca a algunos satélites de comunicaciones, aunque se descarta un eventual impacto contra uno de estos.

El asteroide, bautizado como 2012 DA14, tiene 50 metros de diámetro y al parecer no dispone de la intensidad necesaria como para que sea visualizado por los terrestres.
 

Estudio concluye que cerebro de Einstein era distinto


Era fácil de intuir, pero la ciencia no lo había comprobado: el cerebro de Albert Einstein, una de las mentes más lúcidas del siglo XX, era diferente.

El estudio preliminar, divulgado en la revista Brain, fue encabezado por el antropólogo Dean Falk, de la Universidad Estatal de Florida. Allí se describen y analizan 14 fotos del cerebro de Einstein que nunca habían sido publicadas con anterioridad.  

El equipo de científicos comparó las fotos con los cerebros de otros 85 “mortales” y llegó a conclusiones fascinantes.

“Aunque el tamaño y la forma asimétrica del cerebro de Einstein eran normales, el prefrontal, el sistema somatosensorial, el córtex motor primario y las cortezas parietal, temporal y occipital eran extraordinarias”, explica Falk.

El autor concluyó que esa diferencia “puede  haber proporcionado las bases neurológicas de algunas de sus habilidades viso espaciales -la capacidad de distinguir por medio de la vista la posición relativa de los objetos en el espacio- y matemáticas, por ejemplo”.

LiveScience explica que los lóbulos frontales -los que más llamaron la atención- están vinculados a la planificación y el pensamiento abstracto. Asimismo, destaca que los pliegues adicionales le permitirían realizar más conexiones entre las células de su cerebro, lo que le habría permitido desarrollar ideas complejas, como su teoría de la relatividad.

Según recuerda ABC, tras la muerte del físico en 1955, su cerebro fue preservado, fotografiado y seccionado en bloques por el médico Thomas Harvey, quien le practicó una autopsia. Su idea era analizarlo y volcar sus conclusiones en un libro.

Pero la gran mayoría del material se perdió con su fallecimiento. Las imágenes que usó Falk estaban en el Museo Nacional de Salud y Medicina de los Estados Unidos y fueron facilitadas por la familia del patólogo. 

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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Europa prepara un mapa en 3D de la Vía Láctea






La Agencia Espacial Europea (ESA) lanzará al espacio en el 2013 la misión Gaia, una aventura científica para elaborar un mapa en tres dimensiones de la Vía Láctea que permitirá remontarse varios millones de años en el tiempo para conocer el pasado de nuestra galaxia y predecir su futura evolución.
El satélite, la única misión científica programada por la Agencia Especial Europea (ESA) para el año próximo, despegará a bordo de un cohete ruso Soyuz desde el Centro Espacial Europeo de la Guayana francesa, en Kurú, a finales de noviembre o principios de diciembre del 2013. 
"Podremos descubrir unos 100.000 nuevos planetas", explicó a Efe el director del proyecto, el científico italiano Guissepe Sarri, quien cree que Gaia revelará la existencia de "muchos planetas de un tamaño como el de Júpiter, más grandes que la Tierra, y por supuesto, muchos asteroides cercanos a nuestro Sistema Solar". 
100.000 millones de estrellas.
Su objetivo principal consiste en confeccionar un mapa tridimensional de una fracción de nuestra galaxia, tomando el legado del su predecesor, Hipparcos, que surcó el espacio entre 1989 y 1993. No obstante, transcurridas dos décadas de desarrollo tecnológico, Gaia será capaz de proporcionar 10.000 veces más datos que su precursor. 
"Es muy difícil medir la distancia con las estrellas. Con Gaia podremos ser mucho más precisos e identificar mejor el tamaño del universo, la formación de planetas, del sistema solar... aportará conocimiento básico para la humanidad sobre el universo en el que vivimos", comenta Sarri. 
Para ello, se elegirán unas 100.000 millones de estrellas y cuerpos celestes de los cerca de 200.000 millones que se estima pueblan la Vía Láctea y se medirá una y otra vez su posición y su velocidad, en tres dimensiones. 
"Si hacemos un mapa con la posición y la velocidad, podemos calcular hacia atrás el movimiento de gran parte de las estrellas de la galaxia. Podemos ir hacia atrás en el pasado, ver cómo nuestra galaxia ha evolucionado y predecir cómo evolucionará en el futuro", señala Sarri. 
Los expertos no podrá remontarse a 13.700 millones de años para llegar hasta el momento en el que se produjo el Big Bang, pero si que podrán dar marcha atrás en el reloj varios cientos de millones de años. 
"Espero que sea suficiente para ver, por ejemplo, si la Vía Láctea se fusionó con alguna otra galaxia", comenta el máximo responsable de una misión puramente científica cuyo objetivo es que los seres humanos comprendamos mejor el universo en el que vivimos. 
"Podremos entender la evolución de nuestra galaxia y, como es similar a otras muchas galaxias, también la evolución del Universo" porque algunas de esas estrellas son extraordinariamente ancianas y guardan restos fósiles de sus orígenes y de sus atmósferas, explica el científico. 
Para ello, el Gaia –una referencia a la diosa de la Tierra de la mitología griega que toma su nombre de las siglas en inglés de Interferómetro Astrométrico Global para la Astrofísica–, contará con un sofisticado conjunto de instrumentos que permitirían medir desde la Tierra el pulgar de una persona situada en la superficie de la Luna. 
El presupuesto con el que cuenta la ESA para la misión es de 700 millones de euros (unos 900 millones de dólares), que sirven para financiar los contratos industriales, el lanzador, las operaciones del satélite y su desarrollo, pero que no contempla los salarios de "todos los científicos, profesores o estudiantes de doctorado que van a contribuir", precisa Sarri. 
tendrá una duración de cinco años. "Con Gaia desarrollamos tecnología muy avanzada que tendrá retorno industrial. Cada empresa que participe podrá vender la tecnología que desarrolle para Gaia", subraya Sarri, que precisa que "también habrá un retorno intelectual para el mundo académico, en términos de conocimiento". 
Para analizar esos objetos celestes situados hasta a 1,5 millones de kilómetros alejadas de la órbita de la Tierra, el Gaia se situará en un punto Lagrange, lo que le permitirá permanecer en estado estacionario respecto a la Tierra mientras gravita alrededor del Sol. 
Mediante dos telescopios, el más grande de ellos de 1,45 por 0,5 metros, enviará información a las estaciones de Cebreros (España) y de New Norcia (Australia). 
Al término de la misión, cuya duración será de cinco años, la Agencia Espacial Europea publicará en internet un catálogo "tan voluminoso que sería imposible de imprimir" porque equivaldría a la distancia entre Amsterdam y París y en el que se plasmarán cada uno de los parámetros analizados de cada estrella, como su categoría, su brillo, su temperatura, su gravedad o su posición. 
"Después, los científicos podrán utilizarlo para corroborar teorías, elaborar otras nuevas, escribir artículos de investigación, etcétera" porque "la información será gratuita y estará abierta al público", explican desde la ESA. 
El catálogo más completo se obtendrá al término de la misión, una vez procesados todos los datos, es decir, hacia el 2020 o el 2021, aunque habrá ediciones intermedias, una vez transcurridos los dos o tres primeros meses de puesta a punto del satélite. 
"Los primeros datos llegarán transcurrido un año y medio o dos, aunque la precisión no será tanta como al final. La clave para ser muy precisos es medir muchas veces cada estrella, algo así como setenta veces cada una", explica Sarri. 
Además de un catálogo de una fracción de nuestra galaxia, la misión servirá para comprender mejor la distribución de la materia oscura, verificar teorías sobre la formación de estrellas o, incluso, sobre la Teoría General de la Relatividad, enunciada por Albert Einstein, gracias a la observación directa de la estructura del espacio-tiempo. 
"Lo que hacemos con Gaia es pura ciencia: estudiar nuestro mundo, comprender nuestro Universo", resume Guissepe Sarri, director de la misión. 

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Las 10 amenazas que pueden destruir el mundo


Millones esperaban el Apocalipsis este 21 de diciembre, y nada ocurrió. Pero aunque no se sepa cuándo llegará, catástrofes naturales y sociales podrían precipitarlo

1. El calentamiento global
“El veloz incremento de la temperatura promedio del planeta es una consecuencia de la quema de combustibles fósiles y de la emisión de gases de efecto invernadero que se usan como agentes refrigerantes”, explica José Molinelli, geomorfólogo de la Universidad de Puerto Rico, en diálogo con Infobae América.
Su acción tiene múltiples efectos ambientales, económicos y políticos.
2. La suba en el nivel del mar
Se produce por el aumento de su temperatura promedio. “Al estar caliente, el agua ocupa un volumen mayor, que se incrementa aún más por el derretimiento de los glaciares de montaña”, dice Molinelli.
“Por cada centímetro que sube el mar, se estima que la línea de costa se reduce un metro. El mayor problema se produciría si llegara a superarse cierto umbral, a partir de lo cual el sistema se desequilibraría y el nivel del mar empezaría a aumentar caóticamente. Entonces, si los océanos llegaran a subir un metro, las costas podrían reducirse cien metros en promedio. En países como Bangladesh, con millones de personas viviendo a orillas del mar, el efecto sería catastrófico”, agrega.
3. Los huracanes
“Hay zonas en las que se esperan cada vez más huracanes y de una intensidad mucho mayor -explica Molinelli. Pero el incremento en el nivel del mar puede favorecer que huracanes de baja intensidad se vuelvan devastadores por las mareadas que producen en las zonas costeras. Fue el caso de Sandy, que a pesar de ser de baja categoría, provocó efectos nefastos en Nueva York”.
4. Las lluvias y las inundaciones extremas
“El impacto de las inundaciones es mayor porque seguimos construyendo grandes urbes en las costas”, afirma Enrique Jurado Ybarra, biólogo de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, en diálogo con Infobae América.
“Eventos que antes considerábamos extremos ya no lo son porque ocurren con frecuencia. Las inundaciones nativas en Venezuela, o el huracán Mitch en Centroamérica, son algunos ejemplos”, dice Molinelli.
5. Las sequías
Los mismos desequilibrios que producen el aumento de las lluvias en algunas regiones del mundo, provocan sequías en otras. “África va a ser el continente más afectado. El desierto del Sahara puede llegar extenderse hacia el sur, lo que va a causar migraciones y hambruna”.
6. Descenso abrupto de la temperatura
De la misma manera, lo que aumenta la temperatura en algunas regiones, la disminuye en otras. “Los deshielos pueden provocar que haya sitios más fríos debido a los cambios en las corrientes marinas. Existe el riesgo potencial de tener una Europa congelada en algunas décadas”, explica Jurado Ybarra.
7. La destrucción de la flora y la fauna autóctona
“Los cambios en la temperatura y el aumento de las precipitación pueden provocar que sitios de tradición agrícola dejen de ser aptos para el cultivo. Eso afectaría la distribución y la abundancia de muchas especies animales y vegetales”.
8. El crecimiento de la población
“Tenemos un problema de crecimiento poblacional vertiginoso, aunque en términos proporcionales haya una desaceleración. Desde 1960, en sólo 50 años, se sumaron 4 mil millones de personas, más de lo que había aumentado la población en toda la historia pasada”, dice Molinelli.
“Esto no es sostenible en el tiempo. La demanda por recursos se sigue incrementando, pero no así la capacidad de producirlos. Cada vez se necesita más tierra agrícola, pero hay cada vez menos porque en muchos lugares se ha erosionado. El monocultivo vulnera los ecosistemas y así se reducen los hábitats naturales”, agrega.
9. La producción descontrolada de desechos tóxicos
La urbanización es cada vez es mayor, y la producción de desechos va de la mano. Al aumentar el consumo de energía per capita, se incrementa también la contaminación que produce cada individuo”, cuenta Jurado Ybarra.
“Un ejemplo -dice Molinelli- es la exportación de basura tóxica a países subdesarrollados, que tiene efectos devastadores”.
10. La crisis de la humanidad
“El mito del fin del mundo tiene una función latente perfectamente útil. Por caso, hacernos olvidar todo lo que hace que el fin del mundo -el verdadero- se acerca ineluctablemente: la crisis económica mundializada, las desigualdades sociales insostenibles, el recalentamiento del planeta, la crisis de las identidades, las injusticia contra trabajadores extranjeros, los clandestinos, pobres y ancianos abandonados a su triste suerte”, escribía recientemente el analista político Michel Hajji Georgiou en el diario libanés L'Orient-Le Jour.
“El fin del mundo es cuando aparecen los Adam Lanza o los Anders Behring Breivik disparando a quemarropa, en Connecticut o en Utoya, contra niños y adolescentes, por locura ideológica o pulsional. El fin del mundo es el fin de la humanidad. Es hoy y todos los días”, concluía.

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El fin de los tiempos: un repaso por todas las profecías incumplidas

A lo largo de la historia, muchos fueron los que anunciaron que el final de una era llegaba, en base a cálculos matemáticos y supuestas revelaciones bíblicas. Aquí, el listado
Cada cierto tiempo, un "elegido" aparece con la revelación sobre la fecha en que ocurrirá el fin del mundo, basándose en especulaciones sobre los diferentes textos de la Biblia o cálculos matemáticos, o incluso anunciando el nacimiento de un Anticristo y el año en que su poder caería sobre toda la humanidad.
Las predicciones apocalípticas fallidas son documentadas a lo largo del tiempo por los diferentes escritos realizados por esas mismas personas o sus "obedecidos". Aquí, un listado de las profecías más famosas y que lograron ser documentadas.

Año 90: Menos de 100 años después del nacimiento de Cristo, el Papa Clemente I, elegido en el año 88 y fallecido en el 97, profetizó que el fin del mundo sucedería en cualquier momento de ese año.

Año 365: El obispo y escritor francés Hilario de Poitiers pronosticó ese año como el del fin del mundo, ya que alegaba que el último emperador (Constancio II), que lo había desterrado de Frigia, era el Anticristo, y el responsable del final que se acercaba.

Año 400: El obispo San Martín de Tours desde el año 375 comienza a predicar que el fin del mundo llegaría en el 400. Su escrito aseguraba: “No hay dudas de que el Anticristo ya nació. Firmemente establecido ya en sus primeros años, después de alcanzar la madurez, alcanzará el poder supremo”. Sus cálculos aseguraban que a los 25 años, el Anticristo se adueñaría del mundo y lo destruiría.

Año 999: La inminente llegada del año 1000 provoca una histeria colectiva, que lleva incluso a iniciar guerras contra los paganos del norte de Europa para “convertirlos” antes de la “Segunda venida”. Miles de personas vendieron sus propiedades y descuidaron sus plantaciones para peregrinar a Jerusalén, a la espera de la llegada del Mesías.

Año 1260: El monje italiano Joaquín de Fiore, que vivió entre los años 1135 y 1202, había asegurado que el fin del mundo estaba previsto para este año. Su cálculo para el fin del mundo rezaba que eran 30 generaciones que pasaban antes del fin de la era, y teniendo en cuenta que 42 años es la edad promedio de una persona, al multiplicar 30 por 42 el resultado era 1.260. Tras su muerte, sus seguidores, denominados “Joaquinitas” formaron un movimiento que avalaba esa teoría, aunque al no pasar nada ese año, aplazaron el fin del mundo un año más, hasta el 1290, aduciendo que faltaba una generación.

Año 1284: El Papa Inocencio III, que vivió entre los años 1161 y 1216, aseguró que el fin del mundo estaba previsto para 666 años después de la fundación del Islam, por lo que la suma de esas cifras le daba ese año.

Año 1496: Según los místicos del siglo XV, teniendo en cuenta que el nacimiento de Cristo se produjo en realidad en el año 4 aC, en ese año se estaba viviendo el 1500 después de su nacimiento, lo que llevaba a que el fin de la era antigua llegara en ese momento.
Año 1666: Teniendo en cuenta que esta fecha es la suma del milenio más el Número de la Bestia, y los diferentes conflictos que se sucedían en Inglaterra, todo hacía prever que el fin del mundo llegaba. Incluso, el Gran Incendio de Londres que ocurrió ese año ayudó a acrecentar los rumores y teorías.

Año 1669: Los Antiguos Creyentes de Rusia estaban convencidos de que el fin del mundo sucedería ese año, lo que llevó a que 20.000 de ellos  se inmolaran quemándose, para protegerse de la inminente llegada del supuesto Anticristo.

Años 1843-1844: William Miller, líder del denominado Movimiento Millerita, basado en un minucioso cálculo predijo que la segunda venida de Cristo se produciría entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844, año durante el cual reunió a miles de devotos, a la espera de su llegada. Tras el fracaso de la profecía, se aseguró que el 22 de octubre de 1844 era la fecha en realidad. Para ese día, reunió a todos sus seguidores en una colina, y tras el fracaso, el hecho es recordado como “La gran decepción”.

Año 1891: El 14 de febrero de 1835, Joseph Smith, fundador de la Iglesia Mormona, aseguró que la segunda venida tendría lugar pasados los 56 años, lo que daba como resultado ese año: "El Salvador haría su aparición aquí en la Tierra y la escena final tendría lugar", según el diario de Oliver Boardman Hamington.

Año 1914: Los Testigos de Jehová creyeron que cada uno de los “siete templos” mencionados en el libro bíblico de Daniel era de 360 días, lo que totalizaba 2.520 días. Ellos interpretaron esto como representativo de 2.520 años, comenzando en el año 607 aC, lo que fija como meta el año 1914, más precisamente el día 1 de octubre. De hecho, consideraron la Primera Guerra Mundial como la batalla del Armagedón. Luego de que transcurriera ese año sin que nada pasara, la revista Watchtower predijo que el año final del mundo sería 1915, 1918, 1920, 1925, 1941, 1975, y por último 1994. No, ninguna se cumplió.

Año 1919: El reconocido meteorólogo italiano Alberto Porta, residente en San Francisco, aseguró que para esa fecha una conjunción de seis planetas causaría una corriente magnética tal que “penetraría el sol, causando grandes explosiones de llamas de gas, que finalmente terminarán con la Tierra”. El terror comenzó a expandirse hacia otros países, y muchas personas fueron las que se suicidaron antes de que tal catástrofe llegara.

Año 1987: Leland Jensen, líder de la secta bahá’í, profetizó que el cometa Halley sería desviado a la órbita de la Tierra el 29 de abril de 1986, y los pedazos del cometa cubrirían la Tierra durante un año. La fuerza de la gravedad del cometa podría causar grandes terremotos, y el 29 de abril de 1987 el cometa se estrellaría contra la Tierra causando una destrucción generalizada.

Año 1999: Varias son las teorías que afirmaban que en ese año el fin del mundo llegaría. Desde las publicaciones de los Testigos de Jehová hasta el lingüista Charles Berlitz, quien predijo una devastación nuclear, el impacto de un asteroide o incluso el cambio de polos. Según una publicación astrológica que circulaba en la India, el mundo desaparecería por una serie de graves desastres naturales el 8 de mayo, predicción que llevó a que una importante cantidad de indios entraran en pánico.
Además, los miembros de la secta denominada Iglesia Stella Maris, de Colombia, se reunieron en Sierra Nevada asegurando que el fin del semana del 3-4 de julio de ese año pasarían a ser recogidos por un OVNI que los salvaría del fin del mundo. Sin embargo, el fin del mundo no llegó, pero los más de 30 integrantes de ese culto desaparecieron sin dejar rastros.

Año 2000: Según el arqueólogo Richard W. Noone en su libro 5/5/2000Ice: The Ultimate Disaster, una acumulación de exceso de hielo en la Antártida es la causante de un desequilibrio en la Tierra. Ese desequilibrio cambiaría los polos, lo que podría causar el envío de miles de millones de toneladas de hielo a las cascadas de todos los continentes.

Año 2001: La Academia de Ciencias Unarius, fundada en 1954, aseguró que a fines de este año los “hermanos del espacio” enviarían ovnis a la zona de El Cajón, California, para la inauguración de una nueva era. Sin embargo, en enero de 2002, al ser consultados respecto del error de su profecía, adujeron: "Los hermanos del espacio no aterrizaron porque nosotros, el pueblo de la Tierra, no estamos dispuestos a aceptar los pueblos avanzados de otro planeta".

Año 2003: Este año llegaría el fin del mundo, más precisamente el 5 de mayo, según lo que aseguraba Nuwaubians, un culto a Georgia dirigido por el Dr. Malachi Z. York, que dice ser la encarnación de Dios y un nativo del planeta Rizq, que incluso fue entrevistado por la revista Time en julio de 1999.

Año 2007: Utilizando la numerología, donde mezcló profecías bíblicas, el Y2K, los códigos de la Biblia y la astrología, Thomas Chase confirmó que el Armagedón ocurriría en agosto de este año.
 

martes, 13 de noviembre de 2012

Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua (2013)

El próximo año fue declarado “Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua” por la Asamblea General de las Naciones Unidas. El objetivo del Año Internacional será dar a conocer el potencial que implicaría un aumento de la cooperación, así como difundir los desafíos que enfrenta la gestión del agua debido al aumento de la demanda de acceso, la asignación y los servicios de los recursos hídricos. 

Se resaltarán iniciativas exitosas de cooperación en torno al agua y se identificarán los temas más relevantes entre los cuales se encuentran: educación sobre el agua, diplomacia del agua, gestión de aguas transfronterizas, financiación, marcos jurídicos nacionales e internacionales y vínculos con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. 

También será una oportunidad para aprovechar el impulso creado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río +20), y para apoyar la formulación de nuevos objetivos que contribuyan al desarrollo sostenible de los recursos hídricos. La UNESCO fue designada oficialmente para llevar los preparativos para el Año Internacional y el Día Mundial del Agua en 2013. Como todos los años el 22 de marzo del 2013 se celebrará el Día internacional del Agua, en esta ocasión también se dedicarán esfuerzos para la cooperación en esta temática.

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Nueva planta solar fotovoltaica en San Juan (Argentina)

La provincia cuyana dio el primer paso de un ambicioso plan para aprovechar la alta radiación solar en la zona. La instalación “San Juan I” entregará 1,2 Mw al sistema eléctrico nacional.
La provincia de San Juan se convirtió el 18 de abril pasado en la primera en la Argentina –y algunos dicen que en toda America Latina- en contar con una planta de energía fotovoltaica conectada a la red eléctrica. La denominada Planta Fotovoltaica Piloto “San Juan I” está pensada para inyectar 1,2 megavatios en el sistema eléctrico nacional, según informó la empresa sanjuanina Energía Provincial Sociedad del Estado (EPSE), que en 2009 había llamado a un concurso de precios para construir, operar y mantener durante seis meses la central solar. La instalación sustentable, que en total costará unos 38 millones de pesos, tiene la característica de contar con tres tipos diferentes de paneles fotovoltaicos, fijos y móviles, que según la firma que la construyó –la catalana Comsa Emte- son las actuales “principales tecnologías del mercado: placas policristalinas, monocristalinas y de silicio amorfo”. La Planta Fotovoltaica Piloto “San Juan I” está ubicada en Ullum, a 30 km de la capital provincial, en una de las zonas con mayor cantidad de horas anuales radiación solar del país como es la región de Cuyo.
 
En EPSE informaron que el 70 por ciento de los paneles de la planta son fijos “con ajuste estacional”.

“Solar San Juan”
La nueva planta es parte de un plan del gobierno provincial llamado “Solar San Juan”,  que busca desarrollar allí “un polo tecnológico fotovoltaico, estimular la investigación y desarrollo y atraer inversiones”. Desde la empresa provincial también destacaron que en territorio sanjuanino la estatal ENARSA, a través del programa Genren, ya licitó otros 30 megavatios de energía fotovoltaica, en un concurso en el que resultaron ganadores las empresas Emgasud y Bahuen Efacec. Por otro lado, según el sitio web EnerNew, Comsa no participó en ese concurso debido a su “incertidumbre acerca de cómo evolucionará el tema tarifario” en la Argentina.
En España, la empresa instaló los parques solares Viso del Marqués (Sevilla) y Albesa (Lleida), además de una “fachada de células fotovoltaicas semitransparentes de colores en el Museo Nacional de la Ciencia y la Técnica de Cataluña en Terrassa (Barcelona)”, entre otras obras con tecnologías solares.
En el llamado para concretar la Planta Fotovoltaica Piloto “San Juan I” quedaron el camino de la licitación otras cinco firmas (Energías Sustentables, International New Energy, Nord Aldyl, Generación Eólica y Dalkia), que habían propuestos siete diferente proyectos en los parajes Cañada Honda, La Chimbera y Las Lomitas. 


El origen de los rayos cósmicos sigue siendo un misterio



Una de las hipótesis para explicar las altas energías de la radiación cósmica es que se acelera gracias a los estallidos de rayos gamma. Los físicos del telescopio polar IceCube esperaban que sus observaciones de neutrinos les ayudaran a confirmar esta idea, pero no ha sido así. Por eso creen que los modelos teóricos deberían ser revisados.

Los rayos cósmicos procedentes del espacio exterior viajan con tanta energía que, según los físicos, "solo los núcleos activos de las galaxias o los estallidos de rayos gamma pueden producirlos", explica a SINC Nathan Whitehorn, científico del telescopio IceCube. A pesar de estas dos hipótesis, su origen sigue siendo un misterio.

Whitehorn y su equipo han intentado dilucidar de dónde proceden estos rayos cósmicos superenergéticos. Esperaban encontrar la respuesta en la Antártida, donde opera IceCube, el telescopio de neutrinos más sensible del planeta. Pero no lo han conseguido, como explican en un artículo publicado en la revista Nature.
"Determinar el origen de esta radiación es algo muy difícil por varias razones -señala el científico-, como por ejemplo, que no viaja en línea recta". En cambio los neutrinos sí lo hacen y, según los modelos teóricos vigentes, las explosiones de rayos gamma que acelerarían la radiación cósmica también producirían neutrinos.

El resultado esperado era que, entre los años 2008 y 2010, los telescopios detectaran 10 neutrinos asociados a brotes de rayos gamma, pero no ha sido así. "No hemos detectado ninguno y esto significa que quizás hemos de revisar los modelos teóricos actuales sobre el origen de los rayos cósmicos", afirma Whitehorn.

Los autores del estudio contemplan dos posibles explicaciones para estos sorprendentes resultados. Una es que los estallidos de rayos gamma no sean la única fuente de rayos cósmicos, "lo que desviaría nuestra atención hacia otros posibles orígenes, como los núcleos activos de galaxias", especifica Whitehorn. Y la otra es que la producción de rayos cósmicos no esté acompañada por tantos neutrinos como se creía.

Los brotes de rayos gamma son los eventos electromagnéticos más luminosos del universo. Están asociados a grandes explosiones en galaxias muy lejanas y se ha comprobado que un estallido típico es muy corto, de unos pocos segundos, y puede generar la misma energía que el sol en un período de diez mil millones de años.

"Todavía son fenómenos misteriosos para nosotros. Necesitamos continuar con las medidas de neutrinos para llegar a entender este proceso", explica el físico.
Necesitamos continuar con las medidas de neutrinos para llegar a entender este proceso

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Modelos matemáticos predicen Ártico sin hielo en 2100


Especialistas del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM destacaron que si bien las proyecciones no predicen con exactitud el clima del futuro, tampoco ese debe ser un pretexto para no emprender acciones que frenen el cambio climático    

Reunidos en el Seminario Permanente de Cambio Climático, organizado por el Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM (PIINC), especialistas mostraron varios posibles escenarios de cómo el sistema climático de la Tierra puede cambiar en el futuro, de acuerdo con los modelos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). 

Una de las potenciales consecuencias previstas por los modelos climáticos es que, alrededor del año 2100, podría haber un Ártico sin hielo a finales del verano. Esto ocurriría en un escenario en el que las emisiones de gases de efecto invernadero se mantuvieran, que hubiera un crecimiento poblacional constante y un crecimiento económico y tecnológico lento e, incluso, si hubiera un crecimiento balanceado de las fuentes de energía. 

Carlos Gay García, Benjamín Martínez López y Arturo Quintanar Isaias, investigadores del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM (CCA), coincidieron en que si bien los modelos matemáticos utilizados actualmente para predecir el calentamiento global tienen un alto grado de incertidumbre y son insuficientes para predecir con certeza cómo será el clima en el futuro en un lugar específico, estas limitaciones no deben ser tomadas por las autoridades y los gobiernos como pretexto para no tomar ninguna medida que frene el cambio climático. 

Benjamín Martínez López, especialista en oceanografía física, destacó que las estimaciones de los modelos matemáticos son sólo eso, estimaciones, y que no existe modelo alguno que explique claramente, por ejemplo, qué sucede con el movimiento de masas en el océano.
Resaltó que el nivel de incertidumbre que existe en los modelos matemáticos utilizados para predecir el clima es muy alto. A manera de ejemplo, señaló que ha habido cambios en el nivel del mar en lugares como Quintana Roo, que van de 2 a 3 metros en 50 años, cuando algunos modelos matemáticos predecían unos 28 centímetros para el año 2100. 

El especialista en Ciencias de la Tierra, invitó a tener presente que los modelos matemáticos que pretenden predecir el clima son una herramienta que se usa para ver que podría suceder, e insistió en que se debe mantener una postura crítica respecto a sus resultados.
Para que los modelos matemáticos arrojen resultados más confiables, propuso hacer simulaciones más largas en el tiempo, que permitan comprender mejor cómo funciona el clima y elaborar modelos regionales que tengan en cuenta variables que los modelos globales no toman en consideración. 

En su oportunidad, Carlos Gay García, coordinador del PIINC y del Centro Virtual del Cambio Climático de la Ciudad de México reconoció que la incertidumbre de los modelos es muy alta, pero consideró que no es tan grande como para que sus resultados deban ignorarse.
Por el contrario, aseguró que es necesario que la sociedad y los tomadores de decisiones actúen aún con esas incertidumbres, y que las ciencias sociales y las humanidades aporten sus conocimientos para abordar más integralmente el problema del cambio climático global.
Aunque en los detalles los modelos numéricos tienen limitaciones, hay evidencia suficientemente robusta que nos dice que el clima del planeta va a cambiar en los próximos 100 años, y ningún modelo estima que la temperatura de la Tierra va a bajar o que el clima va a ser el mismo en ese periodo de tiempo, sostuvo. 

El coordinador del Seminario Permanente de Cambio Climático aseveró que, con frecuencia, los gobernantes exigen que los científicos les digan con precisión cuántos grados va a cambiar la temperatura para determinado año, en cierto Estado de la República, y si va a llover o no va a llover y qué tanto. Esto no sólo es imposible, sino que además no es la información que ellos necesitan para actuar.
Por otro lado, Arturo Quintanar dijo que hay gran diferencia en el entendimiento científico que se tiene de los distintos forzantes radiativos, es decir, los factores que pueden calentar o enfriar el sistema climático. 

Algunos forzantes, como el CO2 y el metano, han sido ampliamente estudiados y se conoce claramente su comportamiento en la atmósfera, mientras que otros, como los aerosoles, el carbón negro y el uso de suelo o la cobertura vegetal, han sido muy poco estudiados y la comunidad científica desconoce el detalle de sus efectos en el sistema climático.
El especialista dijo que para avanzar en el conocimiento que se tiene de la influencia que la cobertura vegetal presenta sobre el clima, en el Centro de Ciencias de la Atmósfera han desarrollado modelos numéricos en los que se ha sustituido la cobertura vegetal actual de algunas regiones del mapa de México donde hoy hay cultivos, por la cobertura vegetal que tendría si no hubiera humanos en el planeta, es decir bosques tropicales. 

Los resultados de sus experimentos numéricos mostraron que habría un aumento de la temperatura en la zona de Veracruz, a pesar de que esperaban que la presencia de bosques tuviera un efecto de enfriamiento. Por otro lado, los expertos aún no pueden explicar cuál es el mecanismo que ocasionaría este calentamiento. 

Arturo Quintanar dijo que los resultados de sus experimentos numéricos aún son preliminares, pero constituyen un paso para empezar a conocer cómo influye o interacciona la cobertura vegetal con la atmósfera y el clima.
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
Fuente

Aseguran que se detuvo la destrucción de la capa de ozono


Las últimas mediciones de la Organización Meteorológica Internacional (OMI) indican que en septiembre de 2011 el agujero de la capa de ozono alcanzó un área máxima en la zona antártica de 24,4 millones de km2, mientras que el máximo se alcanzó el año 2006 (con 28 millones de km2). Los especialistas coinciden en que se ha estabilizado la destrucción, y que los indicadores demuestran que la tendencia es que siga bajando, aunque el problema no está resuelto del todo, principalmente porque los gases ya emitidos a la atmósfera siguen interactuando y provocando el mismo efecto en la primavera austral.

De todas maneras, los expertos de la OMI dicen que si no se hubiera firmado el protocolo de Montreal, dos terceras partes de la capa se habrían destruido; la radiación ultravioleta se hubiera incrementado seis veces, y, en apenas cinco minutos, la exposición al Sol habría causado quemaduras en la piel . Sin capa de ozono, aumenta el riesgo de contraer cáncer de piel, enfermedades oculares, como cataratas, y daños al sistema inmunológico, además de afectar al ecosistema.

La previsión es que la destrucción de la capa de ozono retroceda lentamente y que para mediados de siglo, en el año 2050, pueda volver a los niveles alcanzados en los años ochenta.
Desde principios de esa década, la destrucción de la capa de ozono tuvo un incremento continuo y regular. Pero desde finales de los noventa, cuando comenzó a aplicarse el protocolo, se aprecia una estabilización.

El Protocolo de Montreal se concentraba específicamente en reducir los gases conocidos como CFC (clorofluorocarbonos), presentes en aerosoles y equipos de refrigeración.

Pero el principal problema surgió con los productos que se utilizaron para reemplazarlos. La mayoría de ellos con el compuesto Hcfc (hidroclorofluorocarbonos). “El Hcfc más utilizado es casi 2.000 veces más potente que el dióxido de carbono en sus efectos sobre el calentamiento de la Tierra”, dijo Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, en un mensaje con motivo del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono.

El desafío que viene, coinciden los especialistas, es controlar a los gases Hcfc. Piden que sean totalmente reemplazados para el año 2040, una medida que estaría a la altura de aquel histórico encuentro de Montreal, hace ya 25 años, que logró controlar el agujero en la capa de ozono.
Las últimas mediciones de la Organización Meteorológica Internacional (OMI) indican que en septiembre de 2011 el agujero de la capa de ozono alcanzó un área máxima en la zona antártica de 24,4 millones de km2, mientras que el máximo se alcanzó el año 2006 (con 28 millones de km2). Los especialistas coinciden en que se ha estabilizado la destrucción, y que los indicadores demuestran que la tendencia es que siga bajando, aunque el problema no está resuelto del todo, principalmente porque los gases ya emitidos a la atmósfera siguen interactuando y provocando el mismo efecto en la primavera austral.

De todas maneras, los expertos de la OMI dicen que si no se hubiera firmado el protocolo de Montreal, dos terceras partes de la capa se habrían destruido; la radiación ultravioleta se hubiera incrementado seis veces, y, en apenas cinco minutos, la exposición al Sol habría causado quemaduras en la piel . Sin capa de ozono, aumenta el riesgo de contraer cáncer de piel, enfermedades oculares, como cataratas, y daños al sistema inmunológico, además de afectar al ecosistema.

La previsión es que la destrucción de la capa de ozono retroceda lentamente y que para mediados de siglo, en el año 2050, pueda volver a los niveles alcanzados en los años ochenta.
Desde principios de esa década, la destrucción de la capa de ozono tuvo un incremento continuo y regular. Pero desde finales de los noventa, cuando comenzó a aplicarse el protocolo, se aprecia una estabilización.

El Protocolo de Montreal se concentraba específicamente en reducir los gases conocidos como CFC (clorofluorocarbonos), presentes en aerosoles y equipos de refrigeración.

Pero el principal problema surgió con los productos que se utilizaron para reemplazarlos. La mayoría de ellos con el compuesto Hcfc (hidroclorofluorocarbonos). “El Hcfc más utilizado es casi 2.000 veces más potente que el dióxido de carbono en sus efectos sobre el calentamiento de la Tierra”, dijo Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, en un mensaje con motivo del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono.

El desafío que viene, coinciden los especialistas, es controlar a los gases Hcfc. Piden que sean totalmente reemplazados para el año 2040, una medida que estaría a la altura de aquel histórico encuentro de Montreal, hace ya 25 años, que logró controlar el agujero en la capa de ozono.