miércoles, 29 de abril de 2009

Einstein: los secretos de su mente

Antropólogos norteamericanos hicieron interesantes hallazgos en el cerebro del físico alemán.
Algunos rasgos de su corteza explicarían su habilidad musical, mientras que una extraña hendidura podría ser la causa de su retraso para adquirir lenguaje A comienzos del siglo pasado surgió un mito que todavía hoy perdura hasta nuestros días, aunque cada vez con menos fuerza.
Se trata de aquella idea de que los humanos sólo usamos el 10% de nuestro cerebro. La teoría encajaba perfectamente con los argumentos paranormales que sugieren que hay quienes sí han desarrollado más partes de su cerebro, y gracias a eso pueden predecir el futuro, ver espíritus y comunicarse con los muertos, entre otras cosas.
La cuestión es que esta creencia con olor a leyenda urbana se fue cayendo de a poco, principalmente por los estudios de la mente humana, que mostraban que el cerebro era utilizado casi en su totalidad, sólo que no se ponían en función todos los sectores a la vez.
Tal como si se tratara de los músculos del cuerpo -más de 600-, que se emplean a medida que son necesarios, y no todos a la vez. Pero mientras duró, el mito del 10% fue un buen argumento para probar por qué ha habido -y aún los hay- mentes más brillantes que otras.
El cerebro de Albert Einstein, por ejemplo, le quitó el sueño a muchísimos científicos que lo siguieron. E incluso ya desterrado el mito, la cabeza del físico alemán nunca dejó de ser objeto de estudio. Ahora, un equipo de antropólogos estadounidenses aseguran haber descubierto nuevas peculiaridades anatómicas en su materia gris, que explicarían su genialidad.

Bajo la lupaLuego de su muerte, en 1955, el cerebro de Einstein fue donado a la ciencia, para realizar todas las investigaciones posibles. Thomas Harvey, del hospital Princeton (Nueva Jersey, EEUU), fue el patólogo encargado de conservarlo y, junto con otros expertos, le sacó fotos y lo dividió en distintas porciones para analizarlas bajo el microscopio.
Décadas después, distintos equipos de investigación han intentado diseccionar esta mente superdotada. Uno de ellos es el dirigido por Dean Falk, del departamento de Antropología de la Universidad Estatal de Florida (EEUU), que publicó las conclusiones obtenidas en la revista Science.Con técnicas de Paleoantropología, y basándose en los datos e imágenes aportados por Harvey y otros expertos, Falk identificó nuevas singularidades anatómicas que podrían explicar la genialidad de Einstein, aunque ni el peso de su cerebro ni la mayor parte de su superficie cortical sobresalen de la normalidad.El testimonio de las huellasLas biografías del genio cuentan que, desde pequeño, Einstein mostró una gran dificultad para expresarse.
Fue un excelente alumno en matemática y física, aunque el resto de las materias no le importaban demasiado, y tenía gran afinidad por la música.Según los investigadores, existen características llamativas en determinadas zonas de la corteza somatosensorial, es decir, el sistema que le permite a un sujeto experimentar sensaciones en diferentes partes del cuerpo, como temperatura, dolor o tacto; y motora. “Es posible que estos aspectos atípicos guarden relación con las dificultades que tenía para adquirir el lenguaje; su preferencia por pensar con impresiones sensoriales, incluidas las imágenes visuales en lugar de las palabras; y su precocidad en la práctica del violín, que tocó desde los seis años”, relatan las conclusiones del trabajo.
Parece que el órgano gris de Einstein presentaba una curiosa combinación de rasgos simétricos y asimétricos. Además, Falk encontró una hendidura inusual en una región involucrada en la habilidad para recordar fonemas y sílabas. “Podría asociarse con su ya conocido retraso en la adquisición del lenguaje y con el hecho de que solía repetirse frases a sí mismo hasta que cumplió los siete años”, señaló la investigadora.El primer estudio anatómico en esta línea lo dirigió Sandra Witelson, neurobióloga de la Universidad McMaster en Hamilton (Canadá), en 1999.
Los resultados de este ensayo fueron muy reveladores. Por ejemplo, “los lóbulos parietales -implicados en el conocimiento matemático, visual y espacial- eran un 15% mayores que lo normal”.
Este hallazgo también fue confirmado por Falk.“Aunque estas visiones son especulativas, posiblemente serán de utilidad a futuros estudiantes con acceso a nueva información y metodología”, concluyó la experta.Algunas voces en contra aseguran que el estudio de Falk se realizó sólo a partir de las fotografías que se tomaron del cerebro.

Fuente

2 comentarios:

martinjaramillo dijo...

La cosmofísica, en la era de Einstein, ha permitido el posicionamiento de muchas interpretaciones cosmológicas propias de místicos y aficionados a la ciencia ficción, que la han sumergido en un laberinto de contradicciones y paradojas muy difíciles de resolver, a menos que se afiance toda una nueva corriente científica de pensadores e investigadores sensatos y anti-esnobistas que revolucionen paradigmas y reorienten el estudio del cosmos por el camino del descubrir científico, dejando de lado las modas y las corrientes excentricistas que menosprecian el sentido común y que erróneamente parece que han creído que lo más alejado de la lógica, les resulta ser “lo más sabio”, tal vez por ser lo más inentendible y lo más parecido a sus abstractas e incoherentes especulaciones de las corrientes de moda.

Cuando en el futuro, superemos la era Einsteiniana, comprobaremos y entenderemos varias verdades:

Que los axiomas deben continuar siendo la base del razonamiento. - Que todos los agujeros negros explotan. - Que los agujeros negros no se evaporan. - Que la materia oscura es la materia prima de la materia conocida. - La inexistencia de la energía oscura. - Sabremos que la energía se reproduce ó que es infinita. - Que todo lo infinito tiene que ser eterno. - Conoceremos el centro del Universo visible. - Que el universo es más grande de lo que siempre se ha creído. - Sabremos si crece o decrece el fondo de microondas. - Que el universo es infinito y el tiempo es eterno. - Sabremos que la velocidad de la luz es también variable en el vacio. – Nos olvidaremos de las falsas múltiples dimensiones espaciales. - Entenderemos como el universo gira y se expande. - Conoceremos las causas de la expansión acelerada del Universo. - Comprenderemos los mecanismos del reciclaje cósmico de la energía. - Diferenciaremos el espacio del tiempo. - Separaremos las ciencias de la ficción y de las creencias mitológicas. - No le impondremos dogmas a la ciencia. - No esperaremos ni muertes térmicas ni desgarres. - Entenderemos nuestras responsabilidades como parte del TODO. - Tendremos mucho más por saber. - Tendremos una visión más optimista del Universo.

Ver artículo completo en:
http://www.articuloz.com/ciencia-articulos/teoria-optimista-sobre-el-universo-1044310.html

Martín Jaramillo Pérez.
martinjaramilloperez@gmail.com

martinjaramillo dijo...

El fondo cósmico de microondas no puede ser ni el eco del Big-Bang, ni sus supuestos restos fósiles, por varias razones que se caen de su peso:

1. Cuando se produjo el Big-Bang, según sus defensores, no existía nada, por lo tanto, la onda expansiva o la energía liberada de la gran explosión no pudo haber chocado con nada para que se produjera un supuesto eco o secuencia de ecos que todavía puedan ser detectables en nuestro planeta. El eco son ondas que rebotan en algún obstáculo que encuentran en su camino. La onda expansiva de la gran explosión tuvo que alejarse del sitio donde se produjo, formando una gran esfera en su frente energético en crecimiento explosivo, abriéndose paso entre la nada, y que al no encontrar ningún obstáculo, debe haber seguido creciendo indefinidamente y pasó hace ya miles de millones de años por este sitio, por donde posteriormente se formó nuestro planeta, por lo tanto actualmente, donde está la tierra, es imposible detectarse ningún eco proveniente de la tal explosión.

2. La energía liberada en el Big-Bang, como la de cualquier explosión, debió haber sido emitida de un solo golpe, con una misma intensidad y en un solo instante y no durante un intervalo de tiempo considerable, primero con gran intensidad y luego, después de mucho tiempo continuar una emisión débil, como para que todavía hoy estén llegando sus restos directamente hasta nosotros y se estén detectando como los llamados o los supuestos : “Restos fósiles del Big Bang”. La única posible onda producida por la supuesta explosión ya va supremamente lejos en el tiempo y en el espacio y viaja alejándose de nosotros.

Cómo hoy vamos a poder detectar algo que pasó por aquí cuando nosotros no existíamos.

Amigos del Big-Bang y de la inflación, por qué no se inventan otra “Prueba Reina” más convincente para su teoría.

Ver Artículo completo en :

http://www.monografias.com/trabajos68/nueva-teoria-universo/nueva-teoria-universo2.shtml